El saldo de la visita de Anaya a Tamaulipas
La exitosa concentración de panistas que recibió a su candidato presidencial Ricardo Anaya en Tampico –este miércoles; de 7 a 10 mil asistentes-, propina un vuelco al escenario sociopolítico en la sociedad porteña y en la zona conurbada de Tamaulipas. Muestra la evidencia en el mundo real, de lo que había sido sólo una especulación: la capacidad creciente de movilización azul y el inocultable el hundimiento del PRI y de sus candidatos en el triángulo, Tampico-Madero-Altamira,.
Si algo aporta el evento azul, es la polarización de la sociedad sureña y a bifurcación de la lucha por el poder político en la zona.
PAN y MORENA, son los actores fundamentales en la construcción de la red de autoridad y mando en el septentrión tamaulipeco.
El músculo exhibido por el masivo contingente albiazul, en mucho tiene que ver la estructura construida por el candidato a presidir el Ayuntamiento tampiqueño, Jesús Nader. A nivel local, es el beneficiario directo de la energía difuminada por la visita de Anaya a la región.
El acto de Playa Miramar calculado conservadoramente en número de 15 mil asistentes –y la presencia del Peje-, puso en marcha y retó a las redes de alianzas y compromisos tanto de los gobiernos panistas como de sus candidatos. Enfrentaron el desafío. Pueden ser cuestionados los métodos de asistencia; lo que es innegable, es la capacidad de articulación y los resultados políticos del mitin: apuntala la moral militante, potencia campañas locales, y oxigena a actores albiazules casi occisos.
Los candidatos Nader, Zorrilla y Amparam, se vieron felices.
Y cómo no: resultaron beneficiarios de la potencia de un acto proselitista de Anaya, cuyo peso de la organización estuvo en las espaldas del tampiqueño Nader.
(Zorrilla y Amparam, recibieron ozono puro para sus maltrechas campañas. Al parecer, ni así remontan a sus adversarios que les sacaron varios puntos de ventaja en la precampaña. En tanto los dos alcaldes panistas, se embolsaban lo que podían de las arcas municipales, sus adversarios de MORENA –en Madero- y el PRI –en Altamira- les ganaron la salida).
Anaya vino a darle el estoque final a Magdalena Peraza y al PRI jaibo.
No pudo llegar en mejor momento el encuentro masivo con el candidato presidencial Anaya. Una candidata priista que sufre con fracturas y renuncias de su Ayuntamiento; que llora ante renuncias de su planilla de regidores; que se golpea en la cabeza por los escándalos de sus operadores más relevantes: Jorge Manzur dejó la Secretaría de Obras Públicas y huyó a un país en donde no hay extradición; se presume que a Canadá y su Síndica que anda con el Jesús en la boca porque defraudó a un ciudadano con 14 millones de pesos está a punto del colapso.
(Se calcula que estas bataholas, le han carcomido sus simpatías ciudadanas en aproximadamente 9 o 12 puntos. Misma cifra que se ha sumado a las preferencias de Jesús Nader).
Muy probablemente, el PRI es el actor más dañado por la explosiva aparición de Anaya en el paisaje sureño tamaulipeco. Dinamita a la estructura y a los candidatos priistas en Madero –andaban con un 9 por ciento de preferencias, incluyendo a Meade-; obstruye el paso al tricolor a la más importante alcaldía del sur y una de las más preeminentes de Tamaulipas; y finalmente: pone la vara muy alta –casi inalcanzable-, para el candidato presidencial Antonio Meade.
Otro actor del panismo tamaulipeco, agraciado por la ola de Anaya, es el candidato al Senado: Ismael García Cabeza de Vaca. Con una ventaja de 6 puntos sobre su más cercano perseguidor –Américo Villarreal Anaya, de MORENA-, requiere de mayor potencian para apropiarse de una cifra más holgada y direccionar su carrera a la sucesión de su consanguíneo.
(La necesidad de un triunfo inobjetable de Ismael, es necesario para su proyecto, toda vez que emergerán varios líderes de los triunfadores de las diputaciones federales que entrarán en disputa con él).
Ese es, parte del saldo de la visita del panista mayor en la región….